Más de 450 delegados y delegadas demostraron en uno de los eventos más exitosos de los que se organizaron alrededor de Río+20 que se pueden acordar propuestas que sumen cambio social y ambiental.
Demostraron que se pueden aunar sensibilidades de los trabajadores y trabajadoras del norte y del sur en un verdadero internacionalismo sindical, que desde el mundo del trabajo se pueden proponer modelos de desarrollo integradores para los trabajadores que abarquen la sociedad en su conjunto. La Asamblea sindical trazó puentes concretos y sirvió para nutrir con propuestas la Cumbre de los Pueblos y la Cumbre oficial. Las organizaciones sindicales no olvidaron el medio ambiente, si no que fueron más ambiciosas que nunca en sus propuestas, y exigieron un cambio radical en el sistema económico donde prime el control público y el beneficio colectivo.
Puedes acceder a la Resolución Final de la Asamblea en la parte de abajo de esta noticia.
Cinco grupos de trabajo para cinco áreas de acción
Empleos verdes y transición justa
Justo antes de que los gobiernos empezaran las negociaciones de Río+20, los sindicatos del mundo se reunieron en una Asamblea para hacer una llamada urgente a la acción por la sostenibilidad y el empleo decente. Más de 450 delegados y delegadas de 56 países debatieron del 11 al 13 de Junio como comprometer a los gobiernos en obligaciones concretas para un cambio social y ambiental, que se traduzca en acuerdos vinculantes para transformar de manera fundamental el actual modelo de producción y consumo basado en el lucro.
Los sindicatos han traído a Río un plan: acción inmediata en protección social universal, empleos verdes y decentes, financiación para el desarrollo sostenible, pero además han querido acordar una agenda ambiciosa para sus propias organizaciones en temas socioambientales.
Hay que romper la tendencia vergonzosa del aumento de las desigualdades en el mundo de los últimos años, y hay que suministrar urgentemente acceso a la alimentación, energía y agua a los millones de personas del planeta que no lo tienen, respetando los límites ecológicos del planeta.
Los sindicatos del mundo proponen una agenda ambiciosa de acción climática, dispuestos a exigir a los gobiernos un incremento máximo de 1.5ºC en la temperatura media del planeta, una inversión de al menos 2% del PIB en sectores que reduzcan el impacto ambiental y de los desastres naturales y la prohibición del uso y comercialización de sustancias extremadamente peligrosas como el amianto, endosulfán, paraquat, benceno, cadmio, mercurio y plomo.
Un mundo sostenible no es posible cuando un 60% de las y los trabajadores no tienen un contrato de trabajo seguro, el 75% no están cubiertos por ningún sistema de protección social y las políticas neoliberales de ajuste tienen como resultado la violación de derechos sindicales y laborales. Por ello los sindicatos exigen que se avance en la seguridad social para todos y en la implementación para el 2030 de la reciente recomendación de la OIT sobre el piso de protección social, acordando ya los recursos necesarios para transformarlo en realidad.
La transformación requiere gobiernos responsables y democráticos que garanticen el control público de los bienes comunes para su justa distribución y preservación ambiental, y que reformen de manera urgente los sistemas fiscales para hacerlo posible. Los ricos y los que más contaminan tienen que pagar impuestos. Es en este punto donde unos servicios públicos fuertes y eficaces deben jugar el papel que les corresponde para garantizar la cohesión social, el reparto equitativo de la riqueza y el acceso a la educación, la sanidad, los servicios sociales y otros servicios esenciales y necesarios para el conjunto de las sociedades.
La tasa a las transacciones financieras es parte de sus exigencias: ayudaría a conseguir fondos de manera inmediata para políticas de sostenibilidad y reduciría la escandalosa especulación de los sistemas financieros. En el año 2000 se movieron algo más de 5 mil millones de dólares en transacciones financieras en el mundo y diez años después esta cifra se había multiplicado por 7. ¿Es o no es la hora de actuar?
****Gracias a la Fundación Paz y Solidaridad de CCOO por su ayuda
La Conferencia Internacional del Trabajo ha discutido estos días Desarrollo Sostenible, Trabajo Decente y Empleos Verdes. Era un trabajo necesario, díficil e innovador. Las conclusiones se reconocen a lo largo todo el texto, la principal demanda del grupo de los trabajadores: un marco de transición justa para todos hacia la sostenibilidad.¿Cómo hacer que la lucha por la sostenibilidad entre al fondo de las discusiones sobre derechos laborales, sobre creación de empleo, sobre negociación colectiva?
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) organiza la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) una vez al año. Entre otros temas, la discusión general en la sesión número 102 se llevará a cabo en "el desarrollo sostenible, el trabajo decente y los empleos verdes".
Coincidiendo con la entrada en una fase crucial de los esfuerzos del Grupo de Trabajo de composición abierta sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible encargado de establecer un conjunto de objetivos post-2015 que retomen el relevo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el Relator Especial por el Derecho a la Alimentación hizo un llamamiento para que la agenda de desarrollo post-2015 se enfoque con carácter urgente en la igualdad, la protección social y la rendición de cuentas.
Muchas de las grandes compañías emiten sus informes de sustentabilidad sin ninguna conciencia y la manera de tratar a los trabajadores cuyo trabajo multiplica sus ganancias sigue siendo criminal. Si preguntamos a cualquier CEO si les gustaría que sus hijos trabajasen en las factorías textiles de Pakistán, en la minas del Congo, en plantas manufacturadoras en América Central, o como vendedoras de cerveza en Camboya, les entrarán escalofríos.
La decisión se adoptó en respuesta a la consulta de la Comisión Europea sobre combustibles fósiles no convencionales en Europa